No queremos hacer un símil entre la final ACB y la película Los búfalos de Durham (1988), aunque Dusko Ivanovic podría interpretar el papel de Kevin Costner y Xavi Pascual el de Tim Robbins. El título de éste post es simplemente un elogio al Caja Laboral, un equipo al que nadie apostaba por él antes de empezar la lucha por el título liguero y que ahora lo tiene todo de cara para vencer al todopoderoso Barça.Si lees la prensa sin ver los partidos, parece que cada derrota del Barça es a causa de una lección táctica del entrenador rival. Lo pudo ser en algunas fases de la serie entre los azulgrana y el Unicaja de Málaga porque Aito plantea alternativas en defensa y porqué tiene muchos menos cromos que Xavi Pascual. No es el caso en la serie entre blaugranas y baskonistas. Ahora mismo hay una consigna muy clara por parte de Ivanovic antes de empezar los partidos: desquiciar a Ricky y Navarro. Cuando el reloj se pone en marcha, la lectura de partido de ambos entrenadores brilla bastante por su ausencia. Hay otro detalle a tener en cuenta: parece que algunos jugadores del Barça han confundido el término "imbatibles" con "intocables" y ésto les puede hacer perder una final.
A Ivanovic se le puede tildar de entrenador duro, exigente, loco, tozudo, etc. Pero si hay algo que no se le puede negar es que va a muerte con sus jugadores. Ésto le provoca un sinfín de lesiones cada temporada que acostumbran a lastrar al equipo en la parte final del curso. Hasta ahora, los equipos de Ivanovic acostumbraban a llegar muy justitos de gasolina a partir del mes de mayo. Éste año han vuelto a tener muchos lesionados pero los han tenido al principio de temporada, hecho que les hace estar más frescos en éstos momentos.
La gran revelación está siendo San Emeterio. Pete Mickeal ha encontrado una roca en ésta final. El alero norte-americano ya dijo que se iba a tomar la final como un combate de boxeo y de hecho, hasta el momento es el jugador del Barça que más está luchando, pero Fernando le planta cara. Con sus 2 metros justitos, le aguanta en el poste y le está haciendo un roto cada vez que juega de fuera a dentro, penetrando desde 6,25. Se ha ganado, almenos, una invitación para acudir a la concentración de la selección española.









